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lunes, 1 de octubre de 2018

QUE DIJO LÁZARO CUANDO RESUCITO?




Una de mis características es cuestionar algunas noticias de la historia y darme respuestas que tal vez disgusten a muchas personas. En este caso pienso como persona del siglo XXI si ocurriera este hecho narrado en el evangelio del siglo I y sin ánimo de ofender a nadie. Ya lo he dicho en otras oportunidades, no es un artículo histórico, es una versión humorística de mi imaginación y esto es lo que supongo que ocurriría en esta época si se repitiera el milagro.
Después de tres días de fallecido y cuando ya todos estaban resignados apareció el Maestro y preguntó por su amigo Lázaro a lo cual respondieron sus hermanas:
-         ¡Maestro, Lázaro murió hace tres días y ya está en el sepulcro. No te avisamos porque estábamos sin minutos y por aquí no hay donde recargar!
-         Lo sé, y recuerden que yo soy enemigo de los celulares, de manera que solo llamando a Judas me hubieran podido dar esta triste noticia.
-         Si Maestro, judas es el único que carga celular pero como es tan egoísta capaz que no contesta y no te hubiera dado la noticia.
-         Pero dejemos la lloradera y vamos a los Jardines del recuerdo al Mausoleo de la familia a ver qué puedo hacer.
Y salieron todos seguidos de los pobres que siempre seguían al maestro para ver si de nuevo multiplicaba los panes y los peces porque el hambre era  muy grande. No sé por qué, pero entre la gente se colaron unos periodistas, que sospecharon que tal vez iban a presenciar algo digno de publicarse en la prensa y la TV. A poco llegaron y avanza el maestro y da dos o tres golpes en la lápida y claro, no hubo respuesta, entonces retrocede dos pasos y dice así con inspirado acento:
-         ¡Amigo Lázaro, levántate y anda!  Y de inmediato se oyó una voz que le responde desde la tumba:
-         ¡Si, Maestro, ya estoy tratando de salir pero quiten la lápida, porfis!
Sobraron voluntarios para retirar el mármol de la entrada para que saliera el hombre que había sido sepultado sin cajón (hago esta aclaración para facilitar la historia y no enredarla tanto) y abundaron más los mirones que querían verle la cara al difunto. Dos voluntarios lo ayudaron a salir y a pararse porque estaba un poco entumido. Ya con los ojos abiertos y viendo a su gran amigo lo abrazó con fuerza y le dijo:
-         Gracias parce, cuéntenme que pasó, solo recuerdo que se me fueron las luces y nada más
-         Lo que pasó mi hermano fue que se murió hace tres días y yo llegué a su casa donde me contaron de su fallecimiento y como tengo el poder de resucitar amigos, aquí me tiene a su lado y con deseos de celebrar con unos vinos.
-         Para ayer es tarde parce, vengan todos a la tiendita de la esquina, La última Lágrima, yo invito, al fin y al cabo uno no se muere y resucita todos los días.
Y allá se fueron donde doña Gloria a beberse al muerto los amigos, porque  los pobres se quedaron por fuera. Lo cierto es que los periodistas si aprovecharon para hacerle una entrevista al resucitado que aparecerá en el próximo artículo.
Edgar Tarazona Angel


martes, 24 de noviembre de 2015

EL APOSTOL NUMERO 13





Siempre contamos doce apóstoles, nunca nos salimos de esa cantidad porque es lo que nos enseñaron desde niños y, eso es lo que transmitimos a nuestros hijos. Como a mí me da por poner en duda muchas verdades aceptadas por todo el mundo, me dio por revisar los escritos sagrados porque,    me pregunté,  donde hijuemadre está san Pablo, que también lo incluyen los textos sagrados como apóstol de Jesús, es más, hasta tienen su día en compañía y si lo dudan miren el calendario católico; el 29 de junio es la fiesta de san Pedro y san Pablo.
No quiero escribir los nombres de los doce apóstoles que estuvieron en la última cena pero si quiero recalcar que judas Iscariote se encargó de vender al Maestro por míseras treinta monedas de plata y cuando se sintió descubierto por Jesús salió en estampida del comedor, corrió hasta donde los sumos sacerdotes y les tiró por la cara, o por donde les cayera, las malditas monedas; después, para terminar con broche de oro se ahorcó. El año pasado en Envigado, donde estoy viviendo, unos adolescentes chistosos colgaron la estatua de Judas de un árbol frente a la iglesia. Algunas personas se escandalizaron y, en cuanto a mí, me dio fue mucha risa. El párroco, enterado del asunto lo mando descolgar pero supongo que ya estaba muerto, jajaja.
Sigo con el apóstol número 13, Saulo de Tarso, que pasó a la historia como apóstol San Pablo. Este señor era un persecutor de cristianos, ¿cómo la ven? Dicen las malas lenguas que estuvo en el martirio de san Esteban y hasta aseguran que fue el que dio la orden, la verdad no me consta. Lo cierto es que iba un día en su caballo cuando una especie de rayo lo tumbó y una voz desde lo alto le dijo: “Saulo, por qué me persigues? Y ahí mismo le entró una tembladera la hijuemadre y se volvió cristiano. La historia es más larga y detallada y pueden encontrarla en la Sagrada Biblia con pelos y señales, no crean que les esté inventando cuentos. Por derecha escribió varios libros como Hechos de los Apóstoles y muchas epístolas, incluida la que le leen a los pobres pendejos que se casan.
Entonces, para terminar, recuerden que fueron doce apóstoles hasta la última cena y agregar a San Pablo posteriormente. Cuando niño decía que ¿por qué se llamaba Carta a los adefesios una de las epístolas de este apóstol? Recuerden que adefesios son cosas horribles o mal hechas. Coscorrón de por medio me corregían: “es carta a los Efesios gran pendejo” Y de ahí en adelante ya no volví a equivocarme y me volví hincha de San Pablo, el número trece de la selección de Jesucristo.