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lunes, 5 de mayo de 2014

¿QUE TAL SI NOE HUBIERA SIDO COLOMBIANO?

SI NOÉ HUBIERA SIDO COLOMBIANO
 
 
En aquel tiempo el Señor le habló a Noé y le dijo:
Dentro de 6 meses haré llover cuarenta días y cuarenta noches contínuas hasta que toda la tierra sea cubierta de agua y toda la gente mala sea destruída. Pero quiero salvar a los buenos y a dos criaturas de cada clase viviente en el planeta. Así pues, te ordeno construir un Arca.
 Y entre rayos y truenos le dió las instrucciones de lo que debía hacer, mientras tembloroso, Noé solo atinaba a decir:
 Está bien Señor, Okay, Okay, take it easy"
 ¡Y no lo olvides....dentro de seis meses se iniciará el diluvio.....!  tronó el Señor.
.....Y más te vale tener el Arca lista a tiempo, o será que te piensas a quedar nadando por el resto de tu vida" ?
 Pasados los 6 meses, el cielo se nubló de golpe y el diluvio comenzó.
El Señor se asomó por entre los negros nubarrones y pudo ver a Noé llorando en el patio de su casa y no vió nada del Arca.
 Dónde está el Arca, Noe? - preguntó El Señor furibundo -
 
Perdóname Señor -suplicó el pobre hombre- hice lo que pude, pero me encontré con grandes problemas.
 Todo empezó al tener que obtener un permiso de construcción y pagar unos impuestos altísimos para poder sacar los planos.
Después de eso me exigían que el Arca tuviera un sistema de seguridad contra incendios, lo que pude arreglar sobornando a un funcionario. Entretanto, los vecinos se quejaron de que yo estaba construyendo el Arca en una zona residencial, y en eso perdí varias semanas en inútiles visitas a la Alcaldía.
  
 Además que el no contar con un certificado de Cámara de Comercio y un poder notarial que me acreditara como representante legal tuyo, complicó aun más todos los trámites que a continuación te detallo.
 Con la Secretaría de Hacienda fue otro despelote,  y perdona la palabra, ya que por tratarse de un proyecto de gran magnitud, no nos quisieron registrar como pequeños contribuyentes ni como Asociación Civil sin ánimo de lucro, sino como Grandes Contribuyentes, con actividad empresarial comprobada y por lo tanto, responsables de pagar IVA, en formulario con seis copias, impreso y desglosado por una obsoleta máquina registradora situada en los laberínticos sótanos de la misma Secretaría, además de las estampillas .
Y cuál sería mi sorpresa cuando recibí además una notificación de una deuda, con multas y recargos, por efectuar el trámite extemporáneamente.
 
 Pero el verdadero problema fue conseguir suficiente madera para fabricar el Arca, pues la Corporacion de Defensa de la Reserva Forestal no entendió que se trataba de una emergencia, y cuando les dije que eran órdenes tuyas para salvar a la especie humana y a los animales, me preguntaron si era que yo estaba loco o que si andaba en las drogas.
 Entonces aparecieron los sindicatos de la CUT y otros más, que apoyados por el Ministerio del Trabajo, me exigían dar empleo a sus carpinteros agremiados".
 Mientras arreglaba eso, comencé a buscar los animales de cada especie,  pero me tropecé con el Ministerio de Medio Ambiente y la Oficina de Recursos Naturales los cual me obligaron a llenar muchísimos formularios y a pagar otros tantos impuestos.
Además me querían denunciar por tráfico de animales exóticos y tuve que pagar multas y hasta un mes de casa por cárcel, fuera de tener que empezar otra vez a reunirlos.
 
 También me pidieron la elaboración de un "Estudio de Impacto Ambiental" en la zona, en el departamento y en el país, así como en el resto del continente americano.
 Después de entregar 25 kilos de formularios debidamente diligenciados en letra de molde, me los devolvieron todos "dizque" porque tenía un número mal escrito en mi  RUT.
 Para poder darles de comer a los animales durante su estadía en el Arca, hubo que tramitar ante Secretaría de Salud el permiso correspondiente, quedando pendiente la visita de auditoría a las instalaciones donde se prestaría el servicio. Planeacion por su parte, me pidió un plano de la zona que iba a ser inundada, todo con linderos y medidas. Les envié un globo terráqueo y a consecuencia de esto, perdí casi un mes encerrado en un manicomio.
 La Marina, por su parte, exigió que al Arca se le debía sacar un registro-permiso para poder navegar en aguas del territorio Colombiano. Así que tuve que tramitar el permiso correspondiente, así como su verificación ante el Ministerio de Defensa y la Fuerza Naval, y todo a pesar de no tener motor la embarcación.
  
 Por último, la Fiscalía General de la Nación, la DIJIN y la Policia Nal. me hicieron un allanamiento dizque en busca de drogas y me desbarataron lo poco que ya había logrado avanzar en la construcción del Arca". Me clavaron dos meses en la Picota y a punta de choques eléctricos querían que les diera la dirección de un tal SEÑOR DE LOS CIELOS que era el que supuestamente me había hecho el encarguito y que también les tenía que contar de dónde había sacado toda esa marihuana, y no me creían por más que les decía que eso era el forraje para los animales. 
 El Señor enmudeció......
 ......... el cielo empezó a despejarse....
 Salió el Sol....... y un Arco Iris iluminó todo el firmamento......
 
 Noé asustado preguntó:
 ¿Señor, entonces esto quiere decir que ya no vas a destruir ni laTIERRA ni a mi COLOMBIA linda y querida?
 No...!!!!!!  respondió una voz poderosa desde el firmameto..... por entre las nubes......
 ¡¡ NO........!!!! 
¡¡¡Ya el Gobierno, las farc y JuanMa, se están encargando de eso.....!!!!!

martes, 19 de marzo de 2013

EL DILUVIO UNIVERSAL

EL DILUVIO UNIVERSAL




Cuando la profesora explicó, en clase de historia sagrada, lo del diluvio universal todos nos miramos asombrados. ¡Había llovido durante cuarenta días y cuarenta noches, que chévere!, pensamos y nos quedamos callados, ojala aquí lloviera así. En este bendito pueblo, metido entre la jungla, llovía casi todos los benditos días, no del año sino de la historia.

Ninguno de los ancianos, a los que preguntamos después de clases, recordaba haber pasado cuarenta días y cuarenta noches sin lluvia, la misma historia pero al contrario. Cuando uno preguntaba a los pocos viajeros como era el mundo de afuera, le contestaban que igual: los mismos árboles, la misma selva, los mismos ríos, los mismos animales y los mismos seres humanos, y es que ninguno había salido muy lejos, lo más que se habían alejado era hasta donde podían ir y regresar en lancha el mismo día, y casi ninguno había estado en algo parecido a una ciudad.
La aldea no tenía carretera que la comunicara con otros poblados; la única vía de comunicación eran los innumerables ríos que aprendíamos a conocer desde la cuna, lo mismo que a manejar las canoas. Sólo los veteranos de muchos años se aventuraban en el río grande que desemboca en el mar, el inmenso Océano Pacífico. Era mi sueño; había recreado la inmensidad de esa masa de agua, uniendo los retazos de los relatos de los viajeros, y todos los niños teníamos un sueño perecido, para montar en un barco inmenso y conocer una montaña o cualquiera de esas maravillas que nos mostró un hombre blanco.
Había caído del cielo. Mejor dicho viajaba en una barca muy rara que podía navegar en las nubes y seguro una corriente fuerte la volteó y la hizo naufragar, lo cierto es que cayó sobre los árboles en medio de llamas. ¡Qué brutos –pensamos-, ponerse a cocinar en una barca!, pues se le prendió la candela a las tablas   y la incendió. Nos contó  que eran dos pero el otro murió incinerado, sabrá Dios que significa pero así murió. En un libro nos mostró unos cuadros que llamó fotografías y nos dijo que todo existía muy lejos, cruzando este mar y otro mar y muchas selvas.
Lo cierto es que lo agarraron los males de la selva y se marchó para siempre. Le quitamos la ropa y lo acomodamos lejos del pueblo para que los animales salvajes lo devoraran; daba pena desperdiciar toda esa carne. Lo cierto es que, de vez en cuando alguno del pueblo se va y años después regresa. No sabemos qué encanto tiene este rinconcito perdido que ni aparece en los mapas, pero vuelven. La profesora es una de esas personas. Se fue como ocho años (yo no puedo saberlo pero eso dice mi papá) y volvió con el corazón destrozado. Yo no le creo porque la veo completa y cuando uno quiere matar un animal le parte el corazón o la cabeza.


Si yo me voy algún día no sé si volveré, pero de lo que estoy bien seguro es que voy a contarle a todo el que quiera escucharme que ese cuento del diluvio es una gran mentira; ¡cómo se iba a inundar todo el mundo con una lluvia miserable de un mes y diez días si en mi pueblo no escampa y nadie cuenta que alguna vez se haya inundado!

Edgar Tarazona Angel