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miércoles, 10 de febrero de 2016

LA DIRECCIÓN DEL PARAISO TERRENAL



Llamado también El Jardín del Edén, fue el lugar que escogió el Creador como ubicación de Adán y Eva. Desde que tengo memoria me dicen que es un misterio el lugar donde estaba ubicado este hermoso paraíso y, como soy muy curioso, me dediqué a buscar en libros y otras fuentes. Encontré variadas respuestas, algunas contradictorias, pero ninguna me ubicara en el punto exacto, hasta García Márquez dijo una vez que La Sabana de Bogotá era el paraíso primigenio y yo aclaro que eso debió ser hace muchos años porque ahora esa hermosa planicie está llena de invernaderos de los cultivos de flores y, desde el avión, se ve como un inmenso espejo horrible.
Regresando al tema, decidí buscar donde debía empezar o sea la Sagrada Biblia y, qué sorpresa, allí está la dirección del Edén en Génesis, capítulo 2, versículos10 al 15 y dice así: “En Edén nacía un rio que regaba el jardín, y que de allí se dividía en cuatro. El primero se llamaba Pisón, que es el que da vuelta por toda la región de Havila, donde hay oro. El oro de esta región es fino, y también hay resina fina y piedra de Ónice. El segundo rio se llama Gihón, y es el que da vuelta por toda la región de Cus. El tercero es el rio Tigris, que es el que pasa al oriente de Asiria. Y el cuarto era el rio Éufrates.”
Recuerden que la Mesopotamia estaba entre estos dos últimos ríos. Es posible que, con el correr de los siglos los otros nombres hayan cambiado pero, para los que aun conservan la duda del lugar donde estaba el paraíso terrenal, ahí les dejo la dirección exacta.

Como la mayoría de seres humanos aman su tierra natal o su patria, todos se pelean el honor de haber nacido en el paraíso terrenal. Aquí les doy la respuesta del verdadero Paraiso y si lo dudan abran la Biblia y lo comprueban.

domingo, 17 de marzo de 2013

EL CIELO




Alguna vez leí o escuché, no recuerdo bien cuando, donde ni a quién, que el maestro Borges había dicho: “Para mí el cielo es una biblioteca llena con todos los libros del mundo y toda la eternidad para leerlos”. Me impresionó la sentencia y me identifiqué con él y con ella. Hoy, después de muchos años sigo de acuerdo con esa visión del paraíso, qué más puede anhelar un amante de los libros...
Para mí el cielo debe encerrar el mar en alguna de sus formas. El hermoso Mar Caribe es parte de mi Edén y si en dicho paraíso no existe el mar me voy para otra parte.
En esta vida y en este mundo he creado mis propios paraísos. Pinto y no soy un gran pintor. Escribo y no soy un gran escritor, pero estas dos actividades son mi catarsis y sirven adecuadamente para mis propósitos de exorcizar mis demonios personales. Si le agrego los libros, la música del mundo y el buen cine el círculo se cierra, ya está completo.
Conclusión: este ser humano, identificado como OSIRIS en sus escritos, vive en un paraíso y lo disfruta porque piensa: que tal sacrificarme en el acá y el ahora, para gozar de la dicha en la otra vida y... que tal que no haya otra vida... ¿Ah?