martes, 21 de mayo de 2013

EL JUICIO DE SALOMÓN REY



EL JUICIO DE SALOMÓN REY
Salomón Rey fue un niño introvertido en su infancia, debido a esto en la escuela lo discriminaban sus compañeros y hasta los profesores, por eso a la hora del recreo se ubicaba donde no estorbara, fuera del alcance de sus condiscípulos por dos razones: la primera era que no lo notaran y la segunda que, al no ser percibido,  no lo hacían víctima de sus bromas.
A pesar de que su cociente intelectual era bastante superior al de sus condiscípulos no se notaba porque, como ya se dijo antes, hasta los maestros lo vejaban y no lo tenían en cuenta para casi nada, a no ser que lo encargaran del aseo del salón en las tardes al terminar las clases. Los jóvenes de hoy tal vez no me crean pero, hace ya muchos años, el barrido y limpieza de las aulas de clase correspondía a los estudiantes por turnos y, en la escuela de Salomón, siempre le correspondía a él esta tarea. Y para colmo, a veces lo hacían lavar los baños.
En Colombia, cuando una persona es obediente acata órdenes y tiene disciplina en su vida se dice que es muy juicioso; así era este personaje, un chico muy juicioso, de manera que Salomón Rey tenía juicio en sus actuaciones diarias. En su casa, a diferencia del centro educativo, si eran considerado y respetado de acuerdo a sus años. Pero fue pasando el tiempo y llegó la pubertad, esa época donde todos nos resentimos con facilidad, especialmente con los mayores que son todos los que tienen más de 18 años; Salomón no tenía ningún grupo como suele ocurrir en estos años desventurados en que el ser humano está totalmente desubicado de la realidad y sólo se identifica con sus iguales.
Cada día el agobio de las burlas y las humillaciones se hacía más frecuente. En su casa sus hermanas, sus primos y otros familiares lo discriminaban por su hermetismo y su falta de comunicación. El en su soledad creaba mundos utópicos por medio del dibujo y las palabras; así, se iba convirtiendo en un buen dibujante y mejor escritor que destacaría en el futuro y lo sacaría pueblo, la provincia y el país un como jamás superó su soledad interior y su timidez, cuando llegó el amor no supo controlar sus emociones y se volvió loco. En el pueblo cuando se hablaba del juicio del sabio rey Salomón de la Biblia se decía: “…nuestro Salomón Rey perdió el juicio…” en medio de carcajadas.


Edgar Tarazona Angel

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