lunes, 19 de septiembre de 2016

HISTORIA DE LA CASTA SUSANA


En la Sagrada Biblia hay un pasaje, en el antiguo testamento, conocido como la casta Susana. Dicho capitulo nos habla de una muchacha muy hermosa que se baña en la fuente de un jardín creyendo estar a salvo de mirones o voyeurs que llaman ahora. Lo que ella ignora es que escondidos entre los arbustos hay dos viejos libidinosos que se excitan al verla y pretenden abusar sexualmente de su hermoso cuerpo. Esta joven era esposa de Joaquín, un acaudalado judío con muchas influencias; y miren como la historia se repite siempre, los dos ancianos eran jueces judíos, algo así como procuradores para velar por la honra y la moral de sus compatriotas… y lo mismo que ahora en Colombia, estos dos procuradores asaltaron a Susana para satisfacer sus paciones sexuales.
La mujer ya estaba desnuda y preparándose para sumergirse en el baño cálido con aceites y perfumes cuando los jueces le cayeron a convencerla de que les concediera sus favores y, cuando ella se negó, quisieron tomarla a las malas. El relato bíblico lo explica en su totalidad. El asunto fue que el par de cuchos se quedaron con las ganas y decidieron vengarse del rechazo. Como todos los resentidos del mundo buscaron una excusa para joderla y la acusaron de adulterio con un joven en el jardín  de su esposo; delito muy grave en la ley judía que era castigado con la muerte. Y no era cualquier forma de morir, era lapidación y para los que no saben significa que la acusada era sacada a un paraje en las afueras de la ciudad y todos los que quisieran arrojarle piedras lo hacían hasta que exhalara el último suspiro.
Aquí al procurador le creyeron que lo había sacado la guerrilla y no que llevaba una investigación de tres años. En el caso de Susana le creyeron a los jueces por su rectitud moral y el cargo que ocupaban, de manera que la casta Susana fue condenada al suplicio. Pero siempre hay alguien con mente alerta que no come cuento y aclara los asuntos. Este fue el profeta Daniel que detiene la ejecución y pide que separen a los dos ancianos para interrogarlos.  
Por supuesto, como los dos acusadores no se esperaban esto incurren en contradicciones y se demuestra la inocencia de Susana. Entonces son condenados a muerte y triunfa la verdad y la inocencia. No sé porqué tuve que contarles toda la historia solo para concluir que en mi lugar de procedencia, como todo lo hacían y decían al revés, bautizaron de Casta Susana a la puta del pueblo.
Edgar Tarazona Angel

viernes, 16 de septiembre de 2016

EL SERMON DE LAS SIETE PALABRAS EN CASADOS


EL SERMON DE LAS SIETE PALABRAS EN CASADOS
Como casi siempre, advierto que no me burlo de la iglesia y su doctrina, tomo títulos de pasajes bíblicos y personajes de la misma para acomodarlos a situaciones que ocurrieron en la realidad o en mi mente fantasiosa. En mi pueblo, de tradición católica, la celebración de la Semana Santa era, y supongo que sigue siendo porque hace muchos años no voy, un acontecimiento lleno de fervor y piedad, en especial por parte de los adultos mayores y la mayoría de las mujeres.
Esta última aclaración la hago porque en mis años de acólito, recuerdo eso con claridad, los señores que acompañaban a sus señoras a misa, se quedaban en el atrio a conversar de todo y se desinteresaban de la ceremonia; es más, durante los largos sermones del cura Peña o años después Montaño, se iban a una de las tiendas cercanas a refrescar el gaznate y escuchaban la homilía por los altoparlantes del templo. Eso con el fin de decirle después a su consorte sobre el tema del mismo y aparentar que había participado de la misa.
Pero volviendo con la Semana Mayor, el viernes santo, si mal no recuerdo, el acontecimiento principal era el Sermón de las siete palabras, con orador sagrado invitado y que se inspiraba para tener atentos a unos pocos y durmiendo la mayoría durante cuatro o cinco horas. Dejo constancia que los acólitos éramos de los dormilones y el sacristán se encargaba de sacarnos del sueño con un pellizco… eso cuando él no estaba dormido. Lo cierto es que al otro dia uno recordaba retazos de lo que dijo el sacerdote pero en especial la sangre derramada, la expiación de nuestros pecados, los profundos infiernos, Judas el traidor, las treinta monedas y cosas así, pero ¿quién iba a recordar cinco horas de perorata sagrada?
El asunto es que algunas esposas eran expertas en cantaletear a sus maridos y cuando agarraban un hijuemadre tema pasaban horas y horas moliendo al pobre pendejo con quejas, gritos, amenazas, maldiciones y dale que dale a joder al pobre marido. Como la duración de estas cantaletas era similar al sermón, los señores de mi querido y recordado pueblo cambiaron el nombre de cantaleta por sermón de las siete palabras. No sé si todavía se usa pero en otras partes se escucha a los borrachitos decir cuando se despiden de sus amigotes: “Mis hermanitos del alma, me voy a oír el sermón de mi mujer…” y los otros le responden; “Dios lo proteja mi hermanolo”…

lunes, 12 de septiembre de 2016

EL MILAGRO DEL AGUA EN VINO POR UN BORRACHIN



Un borrachín consuetudinario de mi pueblo, empezó a leer con fervor la Biblia, en especial en Nuevo Testamento y los cuatro evangelios porque lo impresionó el pasaje de las bodas de Caná en el cual, Jesús transforma el agua en vino. Leyó miles de veces el capítula y buscaba otros milagros similares en los textos bíblicos.
Pensó que el agua del acueducto no era buena a pesar de que el se encomendaba al Padre y a todos los santos, rezaba el rosario sobre las vasijas llenas de agua y con mucho fervor suplicaba a Jesús que repitiera el milagro y, hasta le concedía una solución alterna, que no fuera vino sino aguardiente o chirrinche del barato, pero nada. Ensayó con agua hervida y filtrada pero el milagro no se daba. Cada día iba a misa y al final robaba agua bendita porque esta si era la efectiva y cuando tuvo varios litros intento de nuevo con pases mágicos y el agua no se transformaba en licor.
En otro sermón el cura dijo que el alcohol era del diablo y nuestro borracho pensó encontrar la respuesta. Así que Jesús convirtió agua en vino y eso fue bueno pero ahora si él lo hacía era malo, pues cambió de bando y se encomendó a los mil demonios porque cada vez tenía menos dinero y la ansiedad de beber era más intensa. Como se pueden imaginar, el alcohol no salía del agua por mas intentos que hiciera el pobre alcohólico, de manera que se declaró vencido y perdió la Fe en la Biblia y los ministros de la iglesia; por derecha el demonio también salió de sus querencias y optó por otra solución.

Decidió que si el agua no se podía cambiar en vino o bebida alcohólica pues uniendo ambas se lograría un buen licor. Compró un litro de alcohol industrial y lo mezcló con agua, limón y azúcar. Colocó un disco de su música preferida, o sea esa de cantina que habla de amores frustrados, traiciones y venganzas y se acomodó a beber del galón que obtuvo con este revuelto. El primer trago le supo mal, lo mismo que el segundo y tercero pero el alcohol calentó su cuerpo y ya pensó que el era más verraco que Jesús y todos sus apóstoles. Alcanzó a beber casi la mitad del recipiente antes del paro cardiaco que se lo llevó de este mundo. Sin embargo su rostro mostraba una expresión de triunfo

domingo, 29 de mayo de 2016

EL ORIGEN BÍBLICO DE LOS SAPOS


En otro artículo  les conté sobre la borrachera de NOE y sus consecuencias para uno de sus hijos. Antes de continuar quiero explicar el significado de la palabra Sapo en Colombia; aquí se da este nombre al delator, el traídos, el que traiciona la confianza, al metiche, o sea que el que cuenta o riega un chisme es considerado sapo, que fue lo que le ocurrió a Cam, el hijo del patriarca bíblico Noé que se burló de su padre y salió a contar todo lo que hizo durante su borrachera.
Para refrescarles la memoria el asunto es como sigue: el viejo Noé llegó cansado y sediento de trabajar, no se en que pero eso dice la biblia; alguna vez exprimió unas uvas y echó el jugo en una olla de barro y la puso en un rincón, con los días ese jugo se fermentó y cuando el cucho se lo tomó para calmar la sed agarró una borrachera de campeonato, en medio de la rasca se empelotó y se puso a brincar y hacer todas las maromas que hacen los ebrios de todos los tiempos, o sea el oso, y no peleó con el barman ni los amigos porque no existían, tampoco la policía ni las cárceles pero jodió hasta que le agarró el sueño ante la mirada de su hijo Cam. El hijuemadre se toteaba de la risa y le pareció que eso ameritaba ser compartido pero como no existían las cámaras ni grabadoras ni nada de eso se contentó de correr el chisme de viva voz.
Siempre hay mojigatos en el mundo, de manera que sus dos hermanitos de nombres Sem y Jafet, entraron a la alcoba donde roncaba su padre y lo taparon con una manta. Cuando despertó aparecieron los sapos porque los dos jóvenes le contaron con pelos y señales lo que decía su hermano a los cuatro vientos. El pobre viejo, en medio de un guayabo moral y complejo de culpa,  se emberriondó como dicen los santandereanos y lo maldijo.
Según la biblia estas maldiciones si eran efectivas y el pobre Cam cargó con la culpa de por vida y la pasó a sus generaciones, como quien dice, el que la cagaba una vez se jodía con toda su descendencia. No me parece justo pero este es el origen de los sapos humanos, que por una borrachera de su padre jodieron a su hermano por siempre. Si hubieran callado la jeta nada hubiera pasado.


sábado, 28 de mayo de 2016

EL JUDÍO ERRANTE


El judío errante
Al pueblo cualquier día de un año que no recuerdo llegaron los gitanos; una tribu nómada extinguida en Colombia pero que recorrió el territorio en todas direcciones con sus costumbres extrañas y su lengua enrevesada que solo ellos entendían. Los recuerdo porque a uno de niño lo asustaban con ellos diciendo que si no hacía caso se lo regalaban a los gitanos y que estos comían carne de infante. Pero también que a uno se lo llevaban para venderlo en otro pueblo durante las ferias y fiestas.
Regresando en el tiempo y comparando con las personas que frecuento ahora descubro que la mayoría de gitanos eran paisas, por su acento y vestimenta. Los hombres remendaban ollas y recipientes metálicos con soldadura de cobre que aplicaban con un soplete, también usaban estaño (todo esto lo se ahora) y algunas ollas parecían la cara de un adolescente con acné, llenas de granos metálicos. Afilaban cuchillos y vendían burros y caballos. En esto último eran maestros del engaño y no se como hacían para disimular los años y los defectos de esos pobres animales que muchas veces se sostenían en pie por puro milagro.
Las gitanas eran el terror de las mujeres casadas y las novias del poblado. Vestían faldas largas que les arrastraban barriendo el suelo, hechas con telas de colores chillones. Usaban unas pañoletas también multicolores, aretes extravagantes y manos llenas de anillos. Pasaban por todas las tiendas buscando borrachines a quienes leer la suerte en las líneas de la mano, el cigarrillo, el tabaco o echando el naipe. Siempre iban en parejas y mientras una adivinaba la suerte la otra esculcaba al pobre pendejo de turno. Algunas eran jóvenes y bonitas y engatusaban a los varones prometiéndoles su cuerpo a cambio de dinero, hasta donde supe, casi nunca lo cumplían porque sus hombres gitanos eran muy celosos y cobraban estas afrentas con sangre para lavar el honor. Después de unas semanas, no demasiadas, levantaban sus toldas (olvidaba este detalle) y en un camión destartalado salían con rumbo desconocido.
Recuerdo que en Cien años de soledad, José Arcadio hijo, se fue detrás de una muchacha de un circo, ese pasaje me parece similar al de mis gitanos. En este caso fue al contrario, una de las niñas mimadas del pueblo se enamoró de un gitano de ojos negros y soñadores, por el que suspiraban las chicas casaderas y las solteronas del pueblo, y una mañana de madrugada, cuando las mujeres devotas salieron rumbo a la iglesia para la misa de seis de la mañana, descubrieron que el campamento de los gitanos ya no estaba.
Cuando corrió la voz, alguien dijo que la vio subir al camión. Otro afirmó que los gitanos eran demonios y otro menos exagerado afirmó que eran judíos. Con el paso del tiempo los padres dejaron de buscar por todos los pueblos donde acampaban gitanos, porque no era una sola tribu, y tuvieron que consolarse con la noticia que el joven que había robado el corazón de su hija era un judío venido de Israel y se había llevado a la que ahora era su esposa por el rito gitano para su tierra.
Dos décadas más tarde, cuando todo el pueblo había olvidado, apareció una señora muy elegante, con vestimenta parecida a la de las gitanas de antaño, acompañada por dos hermosos jóvenes que recordaban al ladrón de la muchacha y caminaron directamente a la casa de sus padres. La dama entró directamente a la sala y se arrodilló frente a un anciano de cabeza blanca, le besó la mano y le pidió perdón. Cuando el viejo se quedó mirándola, reconoció a su amada hija y le dijo que se levantara y lo abrazara.  Entre lágrimas y risas llamó a su anciana esposa y escucharon su historia que en resumen era así:
“Me enamoré perdidamente de Enoc, que así se llamaba mi esposo, me volé con él para recorrer los caminos de Colombia pero no sabía que él andaba por todo el mundo; conocí muchos países y tuve dos hijos que son estos dos jóvenes que me acompañan, en uno de sus viajes de judío errante, al que no fui por cuidar los niños, mi marido se ahogó en el rio Nilo. Recordé mis orígenes y aquí estoy pidiendo perdón y alojamiento porque no me quedó un miserable peso”
Los ancianos miraron por turnos a su hija y a sus nietos. El perdón ya lo habían otorgado desde el fondo de su corazón pero no sabían cómo explicarle que la casa ya no era de ellos, que estaba convertida en un hogar para ancianos y ellos seguían allí porque era una de las clausulas que dejó escritas su hijo mayor al hacer la venta de la propiedad. Que no podían darle posada y menos comida y que con su bendición, saliera de nuevo como la primera vez a recorrer el mundo. Y para terminar, cuando ella les preguntó por los gitanos, para buscarlos y reintegrarse a una tribu, le dijeron que jamás habían regresado y hasta donde sabían eran especie extinguida.
Edgar Tarazona Angel



viernes, 27 de mayo de 2016

EL BOBO SALOMÓN REY


Como tengo muy mala memoria, a veces no recuerdo todo lo que digo, pero si les puedo asegurar, casi que jurar, que todo es la pura verdad. En ese pueblo de siempre, como todo pueblo que se respete, teníamos el bobo del pueblo. Hoy en día este personaje pertenece a una especie en vía de extinción pero en los tiempos de mi infancia, hace  muchiiiiisimos años, pueblo que se respetara tenía su bobo, su loco, en fin, un representante de cada una de las categorías pintorescas de la fauna humana.
Y los mismos desocupados de todas las plazas de los pueblos pequeños que no tienen ocupación conocida; fuera de chismosear todos los días, piropear a las muchachas, saludar muy atentos a las señoras, hurgarse los dientes con un palillo y escupir; lo mejor que saben hacer es poner sobrenombres. No creo que en el pequeño poblado existiera alguien que estuviera a salvo de su mote. Desde el alcalde hasta el más humilde personaje tenían sus nombres y apellidos por la ley y por la iglesia y sus correspondientes alias por cuenta de los sin oficio.
Al pobre bobo (es un decir porque pertenecía a la familia más adinerada) de la familia Rey, le acomodaron Salomón como una ironía contradictoria, porque su nombre verdadero era Luis Alfonso Rey.  Cuando pasaba se quitaban el sombrero para saludar a su mamá (la del bobito), le preguntaban las mismas tonterías de siempre y saludaban al joven muy respetuosamente para después de que estuvieran distantes carcajearse y burlarse de la “bella familia” que contaba en su haber un suicida, un homosexual, una pariente puta y un hijo bobo, que sinvergüenzas.  
El joven casi nunca salía solo pero, cuando se escapaba y pasaba por la plaza central (la única de la aldea) siempre se encontraba con los desocupados que lo saludaban con respeto y le dirigían preguntas muy serias. El pobre adolescente se sentía confundido pero halagado al mismo tiempo por la deferencia que le demostraban y contestaba como lo que era, puras bobadas. Los malditos le daban las gracias, lo encaminaban a su casa y se desternillaban de la risa comentando las respuestas que les había dado. A veces les daba tema por varios días y cuando se les acababan los recuerdos, pensaban acerca de nuevos temas para preguntarle sobre historia, filosofía, arte, deporte, en fin, cuanto se les venía a la calenturienta cabeza.
Al muchacho retardado lo invitaban, con inusitada frecuencia, a sus casas las damas solitarias, en especial las viudas, las separadas y las solteronas calentonas. ¿Para qué?, eso les agudizaba el ingenio a los vagos de mi pueblo. Lo cierto es que las burlas y la preguntadera sobre temas para confundir al bobito terminaron abruptamente un domingo a la salida de la Misa mayor. Ya le habían hecho preguntas malintencionadas sobre temas sexuales que contestaba el tonto con: “No puedo decirles eso, lo prometí”.
Ese día le dijeron con toda la mala intención: “Salomón, no diga nombres para no romper su promesa, señále con el dedo las viejas que le han hecho cositas, jajaja”. El bobo dijo: ¡Ah, bueno, así sí! Y señaló con el dedo tres madres y cinco hermanas de los fastidiosos.

domingo, 20 de marzo de 2016

BARRABAS EL BUENO


BARRABAS EL BUENO
Recuerden que en mi pueblo siempre asocian los acontecimientos relacionándolos con un pasaje de la Sagrada Biblia pero sin ánimo de ofender las creencias de nadie. Es su modo de ver la vida y así ha sido siempre; por lo menos según las noticias que sigo recibiendo, después de una ausencia de muchos años.
Ya les conté en otra historia que en esa aldea reinaba la paz que se interrumpía los días del mercado por peleas de borrachos a quienes se les aplicaban las tablas de la ley pero, también, por los abigeatos de ganado mayor y menor y esta es la razón de la historia poco bíblica de Jesús y Barrabás, dos ladrones de reses  que hurtaron una vaca de don Próspero Hernández y fueron capturados en un pueblo vecino cuando pretendían venderla; bueno, en realidad el ladrón fue Jesús María Rodríguez y en la feria del pueblo donde los atraparon, se había encontrado con Carlos Julio Villalobos, compadres, vecinos y cuñados… ahí terminaba el parecido.

Cuando comparecieron ante el juez Jesús tuvo la entereza de librar de culpa a su cuñado y amigo porque este no había participado del robo. Jesús fue condenado y Carlos Julio puesto en libertad. Como esto sucedió durante la semana santa los burlones del pueblo de inmediato encontraron parecido con el pasaje bíblico y bautizaron de por vida Barrabás a Carlos Julio, que fue preso en libertad mientras Jesús era condenado… que hijuemadres que no dejaban pasar ni una.