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lunes, 21 de noviembre de 2016

LA PESCA MILAGROSA




Siempre hablo de mi pueblo natal porque allí pasaba de todo, o mejor, lo que ocurría lo relacionaban con algún pasaje bíblico como este de la pesca milagrosa. Ese que narra la inútil labor de Pedro y otros pescadores que pasan el día en el lago sin lograr pescar nada y llega Jesús y les dice que arrojen las redes al agua una vez más y estas salen repletas de peces.
En los días en que el párroco organizaba bazares (para mis lectores de otros países son reuniones sociales con venta de víveres, licores, reinados de belleza y juegos permitidos para recoger dineros para la parroquia. Pues esas señoras piadosas y colaboradoras inventaron una forma de sacarles las monedas a los niños con el juego de “La pesca milagrosa” que consistía en lo siguiente:
En el segundo piso de la casa parroquial se instalaban varias señoras con pequeños obsequios  envueltos en papel de regalo. Abajo estábamos los niños con las monedas en la mano, haciendo una fila bien ordenada por otra señora; entonces, atada de una cuerda bajaba una canasta donde uno depositaba sus moneditas y el canasto subía nuevamente; allí arriba las damas contaban las monedas y según la cantidad enviaban de regreso un regalo.

Yo no era de los niños ricos y siempre mi regalo sorpresa era de los mejores. Para mí, en mis cortos años, eso era milagroso. Ahora, muchos años después, saco la conclusión que el milagro se debía a que mi familia era de las mayores colaboradoras con el cura pero, en esa época, cada vez que se realizaban estas festividades yo era feliz en “La pesca milagrosa” con un yoyo, un carrito o un pito para desesperar a los mayores.
 Edgar Tarazona Angel
Imagen bajada de la red

lunes, 25 de marzo de 2013

LAS TRES REINAS MAGAS





LAS TRES REINAS MAGAS


Me gusta dejar vagar la imaginación sobre los hechos históricos y en mi cabeza semi  desquiciada pienso como hubiera sido la historia si los hechos no se dieron como los registran los libros sino de otra manera. Quiero dejar claro que van a encontrar enormes anacronismos porque este es un artículo de humor y lo escribí para pasar un rato agradable. 
Con un salto de veinte siglos en el tiempo y cambiando el

 género de los Reyes Magos que visitaron al Niño Dios, hago

 un mínimo listado de lo ocurrido:
  • Ante todo las tres Reinas Magas no se perderían porque no sentirían pena de preguntar el camino adecuado.
  • Llegarían a tiempo para el parto o, en el peor de los casos, recién llegado el niño a este mundo y de una vez se ofrecerían a bañarlo, cambiarlo, prepararle un caldito a la parturienta y sacarían a José del establo para que no hiciera estorbo.
  • Por derecha  el burro y el buey saldrían directo para la calle para evitar los malos olores.
  • Bueno, alguna diría que sacar la vaca porque con el animal echado (como se ve siempre en los pesebres de navidad) era difícil ver si era chico o chica; bueno, si era buey ya no era ninguna de las dos. Otra de las tres, más despistada sugeriría ordeñar al animalito para aprovechar la leche y vayan ustedes a saber cómo se ordeña un buey.
  • Como la crónica no dice si llevaban sirvientes pues ellas mismas se encargarían de barrer el establo y cambiar la decoración exigua que debía tener (si es que la tenía), organizarían las visitas de los pastores y pondrían a los angelitos a cantar canciones de cuna para entretener al niño.
  • Olvidaba los regalos, tres mujeres reinas y magas no llevarían regalos inútiles como oro incienso y mirra, para nada, estas damas llegarían con pañales, una tina, cosméticos delicados para el recién nacido, una cunita, cobijas para los fríos de la noche, camisitas, un esquimal, patines y mitones…
  • Como ocurre con todas las mujeres que se respeten de serlo criticarían a muerte al pobre marido:
    • Miren este desconsiderado, cómo se le ocurrió salir de viaje con la pobre María en los últimos días de gestación.
    • Por fortuna no se le complicó el parto porque a quien acudir en estos andurriales y sin cinco entre el bolsillo.
    • Y, ni siquiera en un camello, en un miserable burro y bien descastado el pobre.
    • Definitivamente no es el marido que nosotras quisiéramos tener ¿Sí o no chicas?
    • Y miren esa túnica de la pobre María, no solo deshilachada, es que no le combina con las sandalias, pobre chica… y ni hablar del niño, ¿qué futuro puede tener de ayudante de carpintería?
    • Y si se dan cuenta es que ese pobre José como que no tiene espíritu para nada, es que ni habla el pobre…
  • Oigan, y como para no enredar más el asunto, vengan chicas, fíjense muy bien y no me dirán que no, este niño no se parece en nada a José…

Yo quiero dejar bien claro que soy creyente y de ninguna

 manera mi deseo es burlarme de las creencias ajenas; el

 artículo quiere mostrar una cara risueña en estas fechas 

y me pareció divertido cambiar los tres Reyes por Tres

 Reinas.




Edgar Tarazona Angel