jueves, 13 de octubre de 2016

JESÚS CAMINA SOBRE LAS AGUAS



Esta es la historia de un muchacho del pueblo llamado Jesús Gutiérrez o algún apellido parecido; recuerdo el nombre y el suceso, nada más. Como la mayoría de habitantes era fervoroso creyente y lector de los cuatro evangelios. Sin ganas de ofender, este libro sagrado trajo sucesos dignos de recordar porque algunos seguían al pie de la letra sus palabras… o las mal interpretaban de acuerdo a su análisis personal.
A este joven le impactó el pasaje de Jesucristo caminando sobre las aguas y, como el cura siempre repetía que todo era asunto de fe, decidió hacer el intento poniéndose en manos del Padre Eterno. Lo que ocurre a la mayoría de creyentes es que, a pesar de mucha fe, siempre hay un poco  de duda, nuestro Jesús quiso ayudarse en su milagro personal con dos globos atados a sus pies y, el día escogido para su demostración, invitó a todo el pueblo a la piscina del pueblo vecino. Como era conocido por sus locuras, una buena cantidad de vecinos acudieron por curiosidad por ver si de pronto le resultaba.
El hombrecito apareció vestido con una túnica de esas que le ponían a los santos en Semana Santa y se hizo el silencio. Sacó de su mochila dos globos que al inflarlos a punta de soplo resultaron enormes y con un ayudante, que había llevado para la ocasión, ató uno a cada pie. Luego avanzó con aire marcial hasta la orilla de la piscina y soltó un corto sermón donde la frase que más se escuchaba era “hombres de poca fe”; metió un pie en el agua y, por supuesto, el globo flotó, entonces metió el otro pie y… sucedió lo que debía suceder.los dos globos flotaban sobre la superficie del agua mientras el cuerpo de Jesús descendió en medio de la risa de los espectadores.

Ustedes imaginen la escena. Los globos flotando y Jesús bajo el agua retorciéndose para salir. El ayudante improvisado empezó a gritar al notar los esfuerzos de Jesús bajo el agua por soltarse porque, además, no sabía nadar. Algunos viendo que el asunto iba en serio se arrojaron al agua y lo sacaron entre aplausos y risas. El pobre joven tosía para evacuar el agua de su cuerpo y lloraba por la sensación de ridículo que había hecho. Pero todo no es malo, a partir de ese día lo apodaron Moisés, que como todos saben, significa salvado de las aguas.

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