sábado, 23 de marzo de 2013

DIOS ES BUENA GENTE

DIOS ES UN BUENA GENTE



Cuando yo era pequeño mi madre me repetía a menudo:
-        Hijo, cree en Dios.
Para ser sincero, desoí el consejo, hasta cuando, ya maduro, le conocí y me pareció buena persona.
Temí hablarle pero Él me miró con ojos que infundían confianza y me comunicó:
-        “Tengo sed”.
Terminamos sentados tomando cerveza y hablando carajadas en la tienda de un tipo mal encarado   que apodaban “El Diablo”.  

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